Fragmentos de vida
Este es un poemario intimista, nacido de la necesidad de expresar lo que llevo dentro: las experiencias vitales que más me han marcado. Hay en él mucho realismo, y toca cuestiones por las que todos, en algún momento, hemos pasado. Como escribí en uno de sus versos: «Mis palabras dan crédito al pasar de mis días, desnudan mi alma y la hacen eterna. Lloran vivencias acérrimas con el degollar de los días.»
La introducción es una reflexión sobre lo que me lleva a escribir; la nota del autor, una declaración de intenciones sobre mi contribución a la poesía.
El libro reúne una variedad de estilos, todos al servicio de los temas tratados —como un estuche de lápices de colores del que se elige uno u otro según el cuadro que se quiere pintar—. Los haikus que jalonan el poemario son piezas autónomas, pero cumplen también la función de introducir el bloque siguiente.
La obra se estructura en cinco partes, ordenadas según las estaciones del año —salvo la primera, que no lleva introducción—:
Inicio: del poema «Nacimiento» a «La cara oculta del miedo» que aborda mi infancia y la epilepsia.
Verano: las amistades y los vínculos.
Otoño: el dolor, la tristeza, la depresión, el sinsentido.
Invierno: la muerte y la reflexión sobre el final.
Primavera: mi relación con Dios.
El orden de las estaciones no es casual: el poemario acaba en primavera por ser la más vital de todas, reflejo de mi propia personalidad. Cierra el libro «El milagro de la existencia», poema de reflexión vital que da la última palabra a la vida.
